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En Perú se forman el doble de hogares que las viviendas que se construyen cada año

Las grúas torre en Lima pasaron de 20 a casi 180 en quince años. Detrás de ese movimiento hay un número que explica por qué la vivienda no baja, y qué tiene que ver con Cajamarca.

Cajamarca, Perú
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Hay una forma sencilla de medir cuánto se está construyendo en el país: contar grúas. En 2010 había entre diez y veinte grúas torre trabajando en Lima. Hoy hay entre 150 y 180. Lo cuenta el diario Gestión en un reportaje sobre GMRC Perú, la empresa que las alquila.

Cada grúa torre cuesta entre US$ 150,000 y US$ 250,000 · En Lima se lanzan entre 20 y 25 proyectos nuevos al mes

Pero el dato que de verdad importa no son las grúas. Es el que explica por qué están todas ocupadas.

Se construye la mitad de lo que hace falta

Cada año se forman en el Perú entre 120,000 y 150,000 hogares nuevos: parejas que se independizan, familias que se separan, gente que llega a una ciudad. Y cada año el mercado formal ofrece alrededor de 60,000 viviendas.

La resta es sencilla. Se construye, como mucho, la mitad de lo que hace falta, y esa diferencia se acumula año tras año. Por eso las grúas no paran, y por eso la vivienda formal en el Perú lleva años sin abaratarse aunque la economía suba y baje.

Edwin Olave, director de la empresa, lo dice con la misma calma con la que reconoce el riesgo del negocio: *“la construcción es muy sensible a los problemas económicos del país. Si la economía no está bien, la construcción cae de inmediato”*.

Conviene quedarse con las dos mitades de esa frase. La demanda está y no se va a ir sola, pero nadie serio va a decirte que esto sube en línea recta.

Qué tiene que ver esto contigo

Ese reportaje habla de Lima, de edificios de diez a veinticinco pisos y de distritos como Miraflores o San Isidro. Nada de eso se parece a Cajamarca, y sería fácil pensar que no te toca.

Te toca por un motivo: **el déficit no es un problema de Lima, es un problema del país**.

Cuando faltan viviendas formales, la gente busca alternativas. Una de ellas es comprar terreno y construir a su ritmo, que es lo que permite un lote propio y no un departamento.

Y hay un segundo motivo, más cercano. La misma empresa dice que está mirando Arequipa por su entorno minero: las mineras no usan grúas en la operación, pero sí cuando amplían infraestructura.

Donde hay minería hay obra, y donde hay obra hay gente que llega, se queda y necesita dónde vivir. Cajamarca lleva décadas en esa lista.

Nada de esto te dice que compres. Te dice que el terreno que hoy te parece lejos, en un país que construye la mitad de lo que necesita, no es una decisión que se pueda tomar sólo mirando el precio de hoy.

Si quieres que conversemos qué opciones hay en Cajamarca, escríbeme y lo vemos con calma.


Con información de Gestión.

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