El domingo 4 de octubre el Perú elige 25 gobernaciones regionales, 196 alcaldías provinciales y 1,696 distritales. Las autoridades que salgan de ahí gobiernan de 2027 a 2030.
Al cerrar 2025 había 2,416 proyectos detenidos en el país. Casi 1,900 de las obras paralizadas están en municipalidades.
Las dos cifras vienen de sitios distintos —Contraloría y Capeco— y no se suman. Pero juntas dicen algo incómodo: la mayor parte de lo que está parado pertenece justo al nivel de gobierno que cambia el 4 de octubre.
Y no hace falta mala fe. Basta con que la autoridad nueva llegue, encuentre un expediente que no firmó, y tarde meses en decidir si lo continúa.
Por qué esto le importa a quien compra un terreno
Un terreno fuera de la ciudad casi nunca vale por lo que es hoy. Vale por lo que va a ser cuando llegue la pista, el agua o la luz. Y esa parte no la hace quien vende el terreno: la hace el municipio o el gobierno regional.
Ahí está el riesgo que nadie mira al comparar precios: dos terrenos pueden costar lo mismo y depender de cosas muy distintas. Uno, de una obra a medio hacer. Otro, de una que se anunció en campaña.
Qué significa esto para ti
Antes de comprar, pregunta por la obra de la que depende ese terreno. Tres preguntas bastan:
¿Existe contrato firmado, o sólo anuncio? Un anuncio en campaña no obliga a nadie.
¿Cuánto lleva ejecutado? Una obra al 60% tiene más futuro que una al 5%: lo ya gastado es el mejor argumento para que la gestión siguiente la termine.
¿Quién la ejecuta? No es lo mismo el municipio distrital que el gobierno regional, y no todos cambian con la misma fuerza.
El 4 de octubre no cambia el valor de ningún terreno. Lo que cambia es quién decide si esa obra sigue.
Con información de Gestión, La República e Infobae.